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FRENA A LOS AGRESORES

Cuesta entender nuestra desidia como hombres, a la hora de disuadir y rechazar a los agresores. Dar la cara es importante para eliminar esa especie de complicidad que sienten los agresores ante la neutralidad que manifestamos.

Tenemos que plantarnos, que interpelar al agresor, aunque esté en nuestra cuadrilla, en nuestro trabajo, en nuestra familia, en nuestras redes sociales... Con una actitud firme contra los micromachismos que día a día sufren las mujeres que tenemos a nuestro alrededor, seremos ejemplo para otros hombres. Nuestro posicionamiento les ayudará a tomar parte ante la violencia. Si no lo hacemos, seguiremos beneficiándonos de una manera cómplice de las ventajas derivadas de la desigualdad entre mujeres y hombres.